El Alfaro mostró dos caras muy diferentes en el campo del Yagüe. Sufrió más de lo esperado ante un rival inferior, pero acabó llevándose una victoria en un choque bastante mediocre. Buena primera parte y mala segunda. Mucho mejor lo hizo el Yagüe, más consistente y con una claridad de ideas que estuvo cerca de ganar el partido.

El cuadro alfareño tomó el mandó a los diez minutos de partido. No lo dejaría hasta que consiguiese el gol. La línea defensiva movía el balón, con los apoyos de Oussama, pero sus atacantes se encontraban neutralizados por el esquema del Yagüe. Todos los hombres amarillos defendían en su campo; permitían jugar en defensa, pero aún lejos.
El gol no llegaba para el Alfaro, pero tampoco las prisas. Los blanquillos supieron mantener la calma para cansar a su rival y comenzar a estudiar sus debilidades. Las incorporaciones de Marcos Martín por la izquierda y Pitu por la derecha, comenzaron a hacer daño. Pero tampoco encontraban rematador los balones colgados por los laterales. Sin embargo, a siete minutos del descanso, el Alfaro recogió su premio a balón parado, ya que en jugada parecía imposible derribar el muro del Yagüe. Pirri botó una falta al área que Marcos Martín remató al larguero. Mala suerte de no ser porque Sergio Galán se encontraba justo donde fue a parar el balón, y sólo tuvo que empujarlo para poner el 0-1.
No se había precipitado en ningún momento el Alfaro. Tenía el partido controlado y con el tanto de Galán todo se volvía más fácil. Pero el rumbo del choque cambió completamente a la vuelta de vestuarios. El Alfaro salió despistado y precipitado. Mientras, el Yagüe comenzó a sacudirse la presión, y poco tardó en igualar el partido, también a balón parado. El Yagüe colgó al primer palo un saque de esquina que Miguel remató al fondo de la portería de Zaparaín.
Parecía que le tocaba al Alfaro volver a coger el mando del partido. Sin embargo, las buenas maneras de la primera mitad quedaban lejos. Ahora controlaba más el Yagüe, y los blanquillos buscaban a la contra, un triunfo que llegaría con algo de fortuna y astucia. Víctor Ramos observó al portero amarillo adelantado y envió un cabezazo bombeado, con la fortuna de que el balón entró tras pegar en el larguero y en el meta local. Aún quedaba un cuarto de hora, pero el Alfaro no se dejó sorprender pese al empuje del Yagüe en un final de partido intenso que no cambiaría el 1-2.

